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Convicciones que sostienen este llamado
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Ignacio Araneda
Ingeniero de profesión. Evangelista y misionero por llamado.
Desde muy pequeño aprendió que el evangelio no solo se predica, también se demuestra. Inspirado por el ejemplo de servicio de sus abuelos, desarrolló una convicción que sigue marcando su vida hasta hoy: el Reino de Dios debe verse fuera de las cuatro paredes.
Durante más de 15 años ha servido en iglesia local formando personas, enseñando la Biblia, liderando comunidades, trabajando en evangelismo y participando en iniciativas sociales dentro y fuera de Chile.
En 2019 dejó su carrera profesional para prepararse ministerialmente y dedicar su vida al avance del evangelio. Desde entonces ha participado y liderado proyectos misioneros en distintas partes del mundo, sirviendo iglesias, comunidades y personas en contextos de necesidad.
Hoy continúa compartiendo enseñanzas, equipando creyentes y levantando una generación que conozca a Jesús, ame personas y viva enviada.
El evangelio en movimiento
El llamado nunca ha sido quedarse, sino ir. A lo largo de distintos países, culturas y contextos, cada misión ha sido una oportunidad para servir, escuchar, acompañar y demostrar que el amor de Jesús sigue transformando vidas hoy.
Desde el trabajo con iglesias locales hasta el acompañamiento a personas en contextos de vulnerabilidad, refugiados y comunidades con necesidades reales, el propósito siempre ha sido el mismo: hacer visible el Reino fuera de las cuatro paredes.
Cada viaje, cada conversación y cada proyecto han dejado una convicción más profunda: el evangelio se anuncia, pero también se vive.
Formando discípulos para esta generación
Crecer en la fe requiere más que información: requiere formación. Este espacio reúne enseñanzas bíblicas, reflexiones y recursos diseñados para ayudar a personas a conocer más profundamente a Jesús y vivir una relación auténtica con Él.
Cada contenido busca conectar verdad bíblica con vida práctica, respondiendo preguntas actuales y entregando herramientas para desarrollar una fe madura, firme y activa.
El objetivo no es solamente aprender más, sino vivir transformados y formar discípulos que también discipulen a otros.
Convicciones del llamado
Este ministerio nace desde una convicción simple pero profunda: el evangelio no fue dado para ser observado, sino vivido. Creemos que seguir a Jesús transforma la manera en que amamos, servimos y respondemos al mundo que nos rodea.
Por eso entendemos que la fe no se limita a reuniones o plataformas, sino que toma forma cuando se convierte en presencia, servicio y acompañamiento real. El amor de Dios se expresa en acciones concretas, el discipulado ocurre en relaciones auténticas y el Reino se manifiesta donde las personas necesitan esperanza.
Creemos en un evangelio cercano, bíblico y práctico. Uno que forma personas antes que resultados, que pone el valor en cada historia y que entiende que muchas veces el púlpito más poderoso está fuera de la iglesia.